De las moras y las uvas
Las moras son frutas raras. No puede decirse que sean frutas felices. Las uvas en cambio sí son un poco más felices. Aunque no del todo. Mucho menos cuando llegan a su estado final, hechas vinagre. Cuando más que tristes se vuelven dolorosas. Sin embargo las moras en sí mismas ya son dolorosas. Y esto por el hecho de que son bayas, y toda baya está curtida de la vida salvaje, que siempre implica cierto dolor. No tienen los cuidados, y facilidades que se le brindan a la uva. Razón por la cual la uva ha perdido ya las espinas características de una baya. Entonces, como decía, esta cualidad la comparten, las frambuesas, las moras, los arándanos, que son frutas llenas de espinas. Bueno no frutas, plantas. Porque la fruta en sí, al ser la máxima expresión de la vida y de la felicidad de la planta, no puede tener espinas. Es como decir que la fruta es el hacer el amor de una planta. Y aquí es donde está lo curioso de las moras, y las bayas, pero sobre todo las moras, que son las más luchadoras. Quien no ha visto una mora en una montaña seca del trópico, o en una pradera escandinava, luchando contra el calor, la sequía, la lluvia, el invierno. Y todo esto va curtiendo el espíritu de la planta. Va limando la inocencia de la planta. Hasta que llega el momento de hacer el amor, y hace el amor con dolor. Pero a la vez con pasión. Cosa que no sucede con la uva. La uva llega a ser demasiado melosa. Fácil de comer, fácil de tragar, fácil de digerir, y hasta llega muy fácilmente a empalagar. Tiene que ser pisoteada por pies llenos de hongos, encerrada en un sótano de total oscuridad durante años, para que la uva llegue a mostrar algo de pasión, pasión verdadera. Y sin embargo aún así no llega poder sentir, o hacer sentir, dolor; hasta que se convierte en vinagre.
El problema es que cuando una uva se convierte en vinagre ya perdió también toda la sensualidad y la pasión.
Solo en muy raros casos una uva llega a ser como una mora, son aquellas uvas que nacen fuera del viñedo, fuera de los cuidados y atenciones, fuera de su estirpe de uva, en tierras que no son para uvas, más tropicales, más húmedas, más secas, o en medio del cemento viejo del solar de una casa en media ciudad. Es cuando salen, esas uvas ácidas, dulces, ásperas, que no sirven para el vino. Pero que saben hacer el amor.
El problema es que cuando una uva se convierte en vinagre ya perdió también toda la sensualidad y la pasión.
Solo en muy raros casos una uva llega a ser como una mora, son aquellas uvas que nacen fuera del viñedo, fuera de los cuidados y atenciones, fuera de su estirpe de uva, en tierras que no son para uvas, más tropicales, más húmedas, más secas, o en medio del cemento viejo del solar de una casa en media ciudad. Es cuando salen, esas uvas ácidas, dulces, ásperas, que no sirven para el vino. Pero que saben hacer el amor.

1 Comments:
hermoso
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